Amuletos Mágicos

El astronauta Edward White en su primera visita a la luna, guardo en su traje espacial una cruz dorada, la estrella de David y un medallón. El llevo estos objetos consigo para atraer suerte en la misión más importante de su vida.


La palabra amuleto proviene del latín AMULETUM y es un objeto creado con una
función específica. Un amuleto puede ser cualquier cosa, cualquier objeto en el que nosotros hayamos depositado nuestra confianza y nuestras energías para conseguir un propósito concreto. Un amuleto puede ser entre los clásicos: la pata de conejo, la herradura, el trébol de cuatro hojas, entre otros... También puede ser piedras, cuarzos, metales mágicos, saquitos fabricados por uno mismo. Lo único que hace falta para que un amuleto funcione es cargarlo con la energía que queremos proyectar, “insertarle” nuestra intención, y tener fe.


Los amuletos son algunos de los objetos más antiguos de la humanidad, ya que el
hombre vio en ellos la forma para escapar de los males que lo aquejaban, fuesen
físicos, morales o espirituales. Los primeros amuletos eran objetos naturales, tales
como piedras, maderas talladas o cristales naturales, que eran apreciados por su
forma, color o rareza.


Los amuletos son casi universales por su variante forma, como en el mundo islámico y su mano de Fátima, en Europa con crucifijos católicos, en América con patrones de aves y hasta África con sus plumas y garras de animales. Los amuletos no son cosa solo del pasado sino siguen estando presente, es cuestión de creer en la intención de los objetos y atraer esa energía deseada.


La marca AMULETUM tiene como intención crear diseños con los que el portador
pueda sentirse identificado, joyería que tenga un propósito emocional y espiritual.
Objetos que te acompañen en tu día a día y que te traigan paz al portarlos. Por ello cada diseño de la marca es conceptualizado tras una investigación de significados para darle un valor agregado a las piezas. AMULETUM quiere que el usuario ponga una intención a su amuleto y que lo lleve con esa razón a todas partes.